Irene lo tenía muy claro: «no quiero ser una novia clásica y me gustaría llevar un toque de color que rompa con el blanco». Con una personalidad fuerte y poco convencional, su boda sería una fiesta entre amigos dónde disfrutar y divertirse, nada encorsetado ni tradicional.

Fijando el punto de partida en un diseño de estilo midi, creamos un vestido con falda a capa en crepe que aportaba un vuelo sutil a la vez que muy favorecedor para su figura. Sumado a un cuerpo con escote en pico y manga francesa, decorada al borde con una puntilla de inspiración natural.

Todo ello rompiendo con habitual en una novia a través de los botones forrados en satén verde esmeralda y estilizando su cintura con un fajín en el mismo tejido.

Fdo: Arantxa Cañadas