«Tengo claro que me gustaría un vestido con encaje y un toque original», y para hacer el proceso de diseño aún más divertido, su novio puntualizó «Con un toque español». Gina llegó al Atelier desde Formentera, donde ellos viven, aunque la boda no se celebraría allí, sino en Rumanía.

La conexión sucedió desde el primer minuto, y me imaginaba el resultado final entre bocetos que mezclaban un estilo romántico y a la vez atrevido, sacando siempre lo mejor de ella. Como punto final, añadimos una cola en aplique que se podía quitar, y así Gina se sentiría aún más cómoda para disfrutar de la fiesta.

Fdo: Arantxa Cañadas